EI WU-WEI propone el cambio de actitud

Espíritu competitivo, el estrés y las recomendaciones para sobrellevarlo.

Desde hace años en WAMAI sabemos que mantener por mucho tiempo una actividad frenética, forzando la voluntad de éxito que alimenta al espíritu competitivo, es la principal causa del tan conocido “estrés” del que parece que ya ni los niños se libran de él, y esta tensión mantenida va a desencadenar disfunciones psicosomáticas, cuando no enfermedades cardiovasculares, amén de perjudicar la propia vida laboral y privada.    

Especialistas de diferentes áreas del saber humano, y que coinciden punto con punto con WAMAI, aconsejan sobre la necesidad de cambiar las actitudes y el comportamiento, el saber relajarse, es decir, tomar las cosas con calma, tomarse un tiempo para cada cosa –el que requiere– y hacer cada cosa a su tiempo, sabiendo que nunca trae buenos resultados el precipitar, empujar o forzar las cosas, como podemos ver, nos invitan con expresiones occidentales a tomar el camino del Wu-Wei. Por otra parte, la psicología moderna relaciona estrechamente el principio Wu-Wei con la actividad del subconsciente, puesto que al dejar en suspenso toda la actividad consciente y los deseos compulsivos, referentes a la programación o planeamiento de la conducta encaminada a la consecución de un objetivo, permite que aflore la receptividad natural, la intuición y la sabiduría del subconsciente aportando soluciones siempre acordes con los procesos naturales.

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Wu-Wei. Hoy, aquí y ahora: El cambio de actitud.

Frente a la acción trepidante, la intervención compulsiva, la excitación aparentemente necesaria o justificada, el deseo de conseguir lo antes posible, la voluntad de hacer por encima de todo, etc., la visión oriental taoísta nos propone la vía del Wu-Wei, aplicada a todos los momentos de la vida…    

Wu-Wei nos enseña a:   

– Realizar las acciones según requiere su propia naturaleza, libres del subjetivismo generador de prejuicios.   

– No forzar ni contrariar el proceso natural de cada situación o proceso, salvo cuando estos fueran causa de injusticia o prejuicio notorio.   

– Intervenir en los acontecimientos con tranquilidad, evitando la brusquedad y la violencia.   

– Actuar en el momento idóneo, ni antes ni después, ni con menos ni más interés, atención o energía que el necesario.   

– Discernir en cada circunstancia lo que se puede hacer y lo que no, lo que se puede cambiar y lo que no, lo que se debe aceptar y lo que no.   

– En lo interpersonal, no manipular, no condicionar, no controlar, no forzar, no dominar, no engañar a los otros, dejando que sean como son, y que actúen según su libre albedrío, bien entendido cumpliendo siempre sus deberes y obligaciones.     

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