Cerebro y Aikido

Nuestro cuerpo, cortado de arriba abajo por el centro, presenta una simetría bilateral en todos sus miembros y casi todos los órganos. El cerebro se divide a su vez en dos hemisferios, el izquierdo y el derecho.

Todos los receptores sensitivos que se encuentran en el lado derecho del cuerpo envían sus mensajes al hemisferio izquierdo, mientras que las órdenes motoras emitidas por el hemisferio derecho, serán ejecutadas por los miembros del lado izquierdo.

La diferencia entre ambos hemisferios es sobretodo funcional. Ambos tienen un rol particular y una forma diferente de interceptar la información que reciben. El hemisferio izquierdo rige el pensamiento lógico, analítico y abstracto, así como el lenguaje.

El hemisferio derecho rige el pensamiento concreto, la imaginación y los estados emocionales, afectivos y anímicos, así como las dificultades artísticas, la percepción espacial y la orientación del cuerpo en el espacio.

La vida normal ambos hemisferios actúan a la vez, en todos los actos que realiza la persona, aunque según de qué actividad se trate, predominará la intervención de uno u otro, pero nunca independientes de forma absoluta.

No se puede frenar a uno y activar al otro a voluntad, pero a través de la meditación en silencio y de la práctica del Aikido WAMAI parece ser que se ralentiza la actividad del hemisferio izquierdo y se activa la participación del derecho.

La razón de este reequilibrio entre ambos puede que se deba al tipo de lenguaje a través del que el cuerpo recibe los estímulos que van a generar respuestas motoras basadas en el método Aiki, cuya ejecución no da tiempo para que intervenga el pensamiento analítico, lo que por otra parte tampoco es conveniente ni necesario en el instante de la acción.

 

En el ámbito del Aikido WAMAI podemos distinguir dos tipos de expresión de mensajes:

1.- Lenguaje digital, que es el de la palabra, el discurso, el razonamiento, la explicación verbal, etc.

2.- Lenguaje analógico, que es el de la imagen, el dibujo o ideograma, la foto, el movimiento, etc., es decir, la imagen. La repetición de un movimiento completo, tal como debe ser ejecutado, sin ninguna explicación verbal, es el lenguaje analógico.

 

En la vida corriente predomina el guaje digital, la palabra y el razonamiento, por tanto las funciones del hemisferio izquierdo son requeridas con preferencia y ocupan la mayor parte del campo de nuestra consciencia.

En el aprendizaje del Aikido WAMAI prevalece el lenguaje analógico, una imagen vale más que 1000 palabras. El profesor realiza la técnica correctamente y esa imagen de la postura y el movimiento a ver ser captada, aprendida y realizada por el hemisferio derecho del alumno.

Explicaciones verbales pueden ayudar, pero lo esencial y más importante es la repetición impecable del movimiento que configura la imagen de lo que se va a hacer.

Puede decirse que la práctica del Aikido WAMAI reequilibrar la interacción de ambos hemisferios, pues durante el entrenamiento se requiere con preferencia la actividad del derecho para captar y dirigir los movimientos del cuerpo en el espacio, así como para atarse a la realidad del interior del Dojo cambiante en cada momento del transcurso de la clase.

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